Fundada por John y Hugh Stevenson en 1794, la destilería de Oban es una de las más antiguas de Escocia. De hecho, el pueblo empezó a crecer alrededor de la destilería y ésta ha jugado siempre un papel importante en la vida local.
John y Hugh Stevenson habían crecido en la zona después de que su madre se instalase en Oban al marcharse de Port Appin tras la muerte de su padre. Ambos aprendieron el oficio de albañil. Hugh abrió una tienda de whisky y más tarde se hizo cargo de canteras de pizarra.
Los dos hermanos fundaron un astillero, una curtiduría y en 1790 una fábrica de cerveza que cuatro años después se convirtió en la destilería de Oban. Las siguientes dos generaciones de Stevenson continuaron con los intereses comerciales de la familia en Oban: Thomas, hijo de Hugh, regresó de Buenos Aires y compró la destilería y las canteras de pizarra a los fiduciarios de su padre y su tío. Más tarde construyó el Hotel Caledonian, pero tuvo dificultades económicas e intentó satisfacer a sus acreedores proporcionándoles pizarra y whisky. Su hijo John que había estado viviendo en Perú, le ayudó económicamente y pasó a gestionar Oban hasta poco antes de morir.
En 1883 la destilería fue adquirida por J. Walter Higgin, quien acometió una notable renovación de la misma aunque también se preocupó de conservar todos sus elementos distintivos. De hecho, las dependencias actuales y su organización interna son casi las mismas de entonces, manteniendo intacto el prestigio de la marca. No hay que olvidar que Oban ha sido considerando un single malt desde 1880.
Curiosamente, durante esa renovación de la década de 1890, se encontraron vestigios del pasado de la Bahía de Oban, al descubrir la existencia de una cueva detrás de la destilería que contenía restos humanos del Mesolítico.