La ley y el orden llegaron tarde a Islay. No fue hasta bien entrado el siglo XIX cuando se inició la recaudación de impuestos y la destilación legal pasó a ser la norma. En 1742 había unos diez alambiques ilegales operando.
En 1816 el agricultor y destilador local John Johnston fundó la primera destilería legal, con vistas al Castillo de Dunyvaig, en un pasado fortaleza de los señores de las islas.
Un año después, Archibald Campbell fundó una segunda destilería, que operó con el nombre Ardmore. Tras la muerte de Johnston se unieron las dos, cuando el comerciante de malta de Islay, con sede en Glasgow, Alexander Graham, adquirió Lagavulin por la bonita suma de £1,103 9s 8d.
Graham mejoró los edificios y sus sucesores, James Logan Mackie & Co., se hicieron cargo del negocio con éxito. Lagavulin se hizo cada vez más fuerte. Alfred Barnard, que visitó la destilería en 1887, comentó que "Existen sólo unos pocos de los destiladores de Scotch que conviertan el alcohol en whiskies Single Malt, y entre ellos Lagavulin puede presentarse como uno de los más destacados".
El propietario Peter Mackie se hizo famoso en el mundo del whisky por ser el creador del famoso blend White Horse. Era un hombre que se basaba en la ética laboral victoriana, por lo que sus trabajadores le apodaron "Peter el Incansable". Constantemente planeaba nuevas operaciones, una de las cuales fue la famosa destilería "tradicional" Malt Mill, que abrió sus puertas al lado de Lagavulin en 1908 y cerró en 1960.
El Lagavulin de hoy día, ganador de medallas de oro en nueve concursos internacionales de vinos y bebidas alcohólicas y del Ian Mitchell Trophy 1993 en la categoría de mejor Whisky Scotch Single Malt 'Edición Especial', es aclamado por el escritor Jane MacQuitty como "gloriosamente rico, ahumado y perfumado a yodo".
Lagavulin es un gran placer maravillosamente redondeado. Sus recientemente descritos "poder formidable y maravillosa complejidad de sabores" son disfrutados por un reducido pero creciente grupo de amantes del malta, para quienes su gran carácter oscuro e intenso configuran un verdadero malta.