Ha sido en la destilación de Whisky de Malta donde esta fértil tierra, la isla de Islay, de unos 32 por 40 kilómetros de extensión, ha encontrado su moderna vocación.
En la tranquila comunidad gaélico-parlante de Port Ellen, al sureste de Escocia, es donde se elabora el acre y oscuro Lagavulin, producido en este histórico emplazamiento desde 1816. Aquí el mar ha dado forma a todo. Una estrecha hilera de mica dibuja el relieve costero de las colinas, lo que otorga a Lagavulin su romántica bahía y la isla de Texa.
Pero sobre todo Islay es sinónimo de turba. Kilómetros y kilómetros de turba al oeste de la isla proporcionan la materia prima cuya influencia caracteriza los maltas del sureste de Islay, entre los cuales Lagavulin es el más conocido.
El agua rica en turba que se utiliza para la elaboración del Lagavulin fluye por un arroyo marrón hasta la destilería procedente de los Lagos Solan de las colinas que hay sobre la destilería. Aunque comparte costa con dos destilerías vecinas, el antiguo propietario, Peter Mackie, se aseguró de que Lagavulin no compartiese su agua con nadie. Se hizo con los derechos sobre el curso del agua y las tierras circundantes; su perseverancia garantizó el legado de Lagavulin.
La cebada utilizada para destilar Lagavulin se maltea en la cercana villa de Port Ellen y tiene un fuerte olor a turba, producida por una exposición al humo de turba unas veinte veces superior a la de un malta de Speyside típico, como el Cragganmore. La fermentación de la cebada también es un proceso lento. Se necesitan entre 55 y 75 horas para que penetre todo el sabor a turba de la cebada malteada localmente.
Los cuatro alambiques de Lagavulin, dos de los cuales tienen la forma de pera heredada de Malt Mill, cogen este wort turboso y le dan todo el tiempo y cuidado que se merece. Según la costumbre, Lagavulin recibe la destilación más lenta de todos los maltas de Islay, la norma es unas cinco horas para la primera destilación y más de nueve horas para la segunda. Se suele decir que esta larga destilación aporta su redondez y suavidad características.
Una larga fermentación, una larga destilación y una larga maduración juntas garantizan que Lagavulin desarrolle todo su carácter largo, rico y turboso. Es un whisky al que le gusta tomarse su tiempo.