Con frecuencia, se considera que Dalwhinnie es el whisky de malta más suave y puro de las Highlands. Todo el agua empleada en su elaboración procede exclusivamente del cercano manantial de Lochan an Doireuaine, que fluye bajo tierra hasta llegar al arroyo de la destilería, conocido como Allt an t´sluic. La temperatura del agua es especialmente gélida, según se puede comprobar en la estación meteorológica oficial con que cuenta la destilería, que da fe de que allí se registran algunas de las temperaturas medias más bajas de todo Reino Unido.
La destilería conserva algunos elementos muy tradicionales como los washbacks de madera, que son las cubas donde fermenta la pasta obtenida de la cebada, y que hoy en día han sido sustituidos en casi todos los lugares por depósitos de acero inoxidable. Para la destilación se utilizan dos alambiques de cobre pero, en lugar de los condensadores actuales para volver a convertir el destilado en líquido, mantiene los antiguos tubos de madera en el exterior que se refrigeran mediante una cortina de agua. Se les llama “worm tubs”, literalmente “tubos gusano”, por su forma zigzagueante. Si a esto unimos los tejados con forma de pagoda y la fachada de un blanco inmaculado, dan ganas de realizar una visita a este remoto lugar de Escocia.
La extrema pureza del agua proporciona un paladar suave y susurrante a este single malt. Dalwhinnie, con su delicado matiz de brezo, representa una alternativa ideal para aquellos que se introducen en el mundo de los maltas.